miércoles, julio 27, 2011

HUELLAS DE SU PASO

Foto Ruipalha

Él sigue siendo extremadamente educado,
encantadoramente amable,
atractivo en aspecto, formas y fondo,
con un toque de seductora timidez,
nada vanidoso,
considerado,
generoso,
con sentido del humor,
inteligente y culto.

Lo miro desde la lejanía,
pues al destino se le antoja
dejar sus huellas
por mi camino.

Sonrío con los ojos nublados
por el recuerdo de tantos años compartidos,
cuando me tuvo tan cerca,
cuando su mirada le delataba,
cuando mi respuesta se hundía en la nada,
cuando nunca supe lo que de mí esperaba
ni a qué jugaba.

Transito unos momentos por nuestro pasado,
por nuestro presente
y tengo la misma sensación de antaño:
siendo poseedor de las cualidades
que me gustan en un hombre,
no me llega de esa manera…,
no me enamora.
No se desprende nunca de su traje gris,
ése que llevaba desde que hablé con él
por primera vez,
ése que tal vez a la fuerza
se vaya pegado también a mi piel
sin yo querer…

domingo, julio 24, 2011

Amy Winehouse







La profecía cumplida. Tristemente muere una magnífica voz encerrada en…¿una tremenda fragilidad, rebeldía, inconformismo, miedo, sufrimiento…?

viernes, julio 15, 2011

CHICA DEL SOMBRERO DE PAJA


La playa se quedó sin la eterna chica
del sombrero de paja,
su nombre ya no se escucha al viento
en esa voz masculina con acento holandés,
ni ríe esas bromas con sabor a sal;
las olas ya no acarician su cuerpo
envolviéndolo en blanca espuma,
ni le empujan juguetonas al besar impetuosas la orilla.

Las rocas ya no le esperan cada mañana,
ni las palomas se le podrán acercar cada atardecer;
los lugareños ya no la mimarán
a pesar de ser para ellos una perfecta desconocida...

La chica del sombreo de paja
ya no escucha el murmullo del mar,
ni le cuenta sus más íntimos anhelos,
ni escribe sobre la arena aquello
que tiene en su cabeza.

La eterna chica del sombrero de paja
se despide de su mayor confidente y amigo
con tristeza, con gratitud, con satisfacción
de haberle llevado objetivos cumplidos,
con sus regalos bien guardados,
con nuevos sueños,
y con la misma sensación de vacío, de soledad,
que verano tras verano le invade al dejarlo atrás.

La eterna chica del sombrero de paja
a medida que se aleja tierra a dentro
va desprendiendo por la carretera su nostalgia,
la imagen de aquel chico que va creciendo
o envejeciendo con ella,
sin perder su elegante magnetismo, su atractivo,
sin dejar de envolverla en la profundidad
de sus ojos aceituna;
y el rostro de alguien
a quien nunca prestó ninguna atención,
pero que este verano le sorprendió…